Aunque Turquía está ubicada en una zona geográfica de condiciones climáticas templadas, pero por la variación superficial de su territorio nacional y las montañas extendidas a lo largo de sus costas, provocan unas importantes variaciones en las condiciones climáticas de una región a otra. Teniendo un clima más templado en sus costas –veranos no muy calientes e inviernos templados–, hacia el interior del país, en el plato Anatoliano, los veranos son muy calurosos, la lluvia limitada y los inviernos muy frios.